Originalmente impreso en la edición de septiembre de 2020 de producir negocios.

En noviembre de 2018, escribí sobre la posición única de los Países Bajos en el escenario mundial de la alimentación. Aunque el país es 270 veces más pequeño que los Estados Unidos (aproximadamente la mitad del tamaño de Carolina del Sur), los Países Bajos son el segundo mayor exportador mundial de alimentos en términos de valor, superado solo por los Estados Unidos.

Los Países Bajos tienen dos factores clave que les permiten desempeñar un papel tan importante en el sector alimentario. En primer lugar, está el componente de que "el comercio está en nuestro ADN". En segundo lugar, para mantener y desarrollar su posición competitiva, los Países Bajos invierten mucho en innovación en materia de conocimiento. Por tanto, no es de extrañar que los Países Bajos hayan asumido la delantera en Europa en cuanto a la reflexión sobre los envases sostenibles. El país cuenta con un potente grupo de expertos en innovación en materia de envases, el "Instituto Holandés de Envases Sostenibles" (en holandés, "The Netherlands Institute for Sustainable Packaging").Kennisinstituut Duurzaam Verpakken' – Documento sin título).

Es bien sabido que el desarrollo de combinaciones de productos y envases implica algo más que el simple uso de menos o de materiales diferentes. El KIDV analiza todo el ciclo de vida del producto y su envase, desde el uso de materias primas hasta el proceso logístico y desde el comportamiento del consumidor hasta la fase de eliminación, y pone a disposición del público los resultados de sus investigaciones de forma gratuita.

Un embalaje de primera
FOTO CORTESÍA DE TOP PACKAGING

El mes pasado, este instituto publicó un exhaustivo documento de investigación de 172 páginas titulado "El estado de los envases sostenibles". Con la aprobación del KIDV, he preparado una sinopsis de este exhaustivo documento.

Sin los envases, no se pueden satisfacer las necesidades de consumo de una población mundial numerosa y en aumento. Un consumidor europeo abre y desecha una media de siete envases al día, de los cuales el 65% se destinan a envasar productos alimentarios. Nuestro consumo supera los límites de nuestro planeta. Los materiales de envasado son, sin duda, una parte sustancial del problema y pueden provocar nuevos problemas medioambientales y de salud.

El reciclaje por sí solo ya no es suficiente; los fabricantes tienen que trabajar en nuevas combinaciones de productos y envases que no tengan un impacto negativo en el medio ambiente o la salud pública. KIDV está intensamente involucrado en el desafío de desarrollar alternativas sostenibles que satisfagan nuestras necesidades de envasado y eliminen el impacto negativo en el medio ambiente y la salud. Hacerlo requiere cambio, renovación, innovación y colaboración dentro de la cadena internacional de envasado.

Un consumidor europeo abre y desecha una media de siete paquetes al día.

El KIDV está convencido de que debe adoptarse una estrategia de desarrollo intrínsecamente sostenible. Esta estrategia proactiva va más allá de limitar y controlar los problemas en el momento en que surgen. En cambio, busca formas sostenibles de satisfacer las necesidades y los deseos de la sociedad. No inhibe la economía, sino que se dedica a explorar nuevas oportunidades y posibilidades.

"Los consumidores prefieren opciones más sostenibles, de eso no hay duda. Pero los consumidores siguen sintiéndose atraídos por los productos, sobre todo por su asequibilidad, su buen rendimiento y su bonito diseño".
—Tom Szaky, director ejecutivo de TerraCycle, Estados Unidos

El dilema del packaging requiere una solución estructural. No podemos dejar de hacer lo que estamos haciendo ni seguir haciéndolo. Debemos optar por una línea de acción de innovación continua, un proceso que no sólo frene y minimice los problemas ambientales y de salud, sino que también los prevenga y aproveche oportunidades completamente nuevas. Este camino de innovación se ve obstaculizado por la resistencia y la ignorancia significativas y a gran escala de los consumidores. Sabemos que tenemos que cambiar, pero ¡maldita sea, los viejos hábitos son difíciles de eliminar!

El KIDV propone un enfoque de innovación de tres vías para abordar el dilema del embalaje.

En primer lugar, el reciclaje. Los fabricantes se centran en el reciclaje a corto plazo y en la eficiencia de los sistemas de productos y embalajes. Esto ya se está llevando a cabo a pleno rendimiento en los principales países. Se trata de mejorar los procesos de recogida, clasificación y reciclaje de residuos.

La segunda es la circularidad, una línea que ya está muy presente en los Países Bajos y que busca más posibilidades que el simple reciclaje de residuos. Mejora la eficiencia introduciendo procesos circulares y una logística basada en principios como la reutilización, la reparación y el reacondicionamiento.

La tercera es la sostenibilidad intrínseca. El KIDV es un firme defensor del desarrollo de sistemas de embalaje no contaminantes, compatibles con la biosfera y económicamente justificables. Se centra en la sociedad en su conjunto y sus efectos se producen a lo largo de años e incluso décadas. Se trata de una vía de innovación muy ambiciosa, ya que exige que la sociedad sea consciente de la naturaleza finita y el agotamiento de los recursos naturales, así como de la incompatibilidad y la naturaleza contaminante de los flujos de materiales que circulan actualmente. Este paso crucial y desafiante dará lugar en última instancia a la solución definitiva al dilema del embalaje que se necesita con tanta urgencia. Nos permitirá sustituir los embalajes actuales, insostenibles, por soluciones innovadoras e intrínsecamente sostenibles.

Aunque la tercera vía es una visión a largo plazo que requiere innovación, colaboración internacional y cambios en nuestros sistemas actuales de producción y consumo, ya existen algunos ejemplos de envases intrínsecamente sostenibles. En mi próxima columna, profundizaré en este tema.

Artículo 6 de 25 en Produce Business de septiembre de 2020